Volver al blog

Bitácora 0x05 — Siete meses sin escribir

El trabajo siguió, la bitácora no. Sobre el costo invisible de dejar de documentar y cómo se vuelve sin necesidad de un momento épico.

#bitácora#documentación#disciplina#mindset#research

Introducción

La última entrada de esta bitácora es del 19 de enero.

Hoy es agosto.

Siete meses.

No es que no haya pasado nada. Pasó bastante.
El trabajo siguió. La bitácora no.

Y esa diferencia me costó más de lo que pensaba.


Lo que sí pasó

En estos meses la investigación se movió de donde estaba.

De aplicaciones web a dispositivos.
Kindle, Fire TV, Echo Show, Ring.
Browsers embebidos, parsers, entradas que nadie esperaba recibir.

Hubo cosas que salieron.
Hubo semanas completas que no llevaron a ningún lado.

Pero nada de eso está escrito aquí.

Y lo que no está escrito se convierte en una sensación, no en conocimiento.


Investigar sin documentar es fuzzear sin guardar los crashes

Ahí está el resumen del problema.

Puedes tener el harness corriendo días enteros.
Puedes ver que algo revienta.

Si no guardas el input, no guardas nada.
Al día siguiente solo te queda el recuerdo de que “algo pasó”.

Eso hice conmigo durante siete meses.

Trabajé.
Aprendí.
Y no guardé casi ningún caso reproducible de mi propio proceso.

Ahora, cuando quiero recordar cómo llegué a algo, tengo que reconstruirlo desde cero.
Y reconstruir siempre sale más caro que anotar.


La trampa cambió de disfraz

En la primera entrada de este blog escribí que mi problema era pensar mucho y ejecutar poco.

Esta vez fue exactamente al revés.

Ejecuté tanto que dejé de contarlo.

Y suena mejor, ¿no?
”No escribo porque estoy investigando” suena a productividad.

Pero es la misma trampa con mejor UX.

“Estoy muy ocupado haciendo cosas para documentarlas”

es la versión adulta de “mañana lo hago”.

Sigue siendo posponer. Solo que ahora con coartada técnica.


Lo que no puedo publicar (y por qué igual escribo)

Hay una parte real: no todo se puede contar.

Cuando reportas algo y la divulgación sigue abierta, el detalle técnico no es tuyo para publicarlo. Y ante la duda, se queda genérico.

Durante meses usé eso como excusa para no escribir nada.

Pero hay una diferencia entre no poder contar el detalle
y no poder contar nada.

La regla nueva es simple:

Si no puedo contar el hallazgo, cuento el método.

Cómo elegí la superficie.
Qué pregunta me hice antes de tocar el dispositivo.
Qué hipótesis se cayó a los diez minutos.
Qué herramienta tuve que construir porque no existía.

Eso no rompe ninguna divulgación coordinada.
Y es justo la parte que a mí me hubiera servido leer hace dos años.


Por qué vuelvo hoy

Sin épica: no terminé nada grande, no cerré ningún ciclo, no llegué a ningún nivel nuevo.

Simplemente abrí el repo.

Y ahí estaba: un blog vivo hace siete meses, congelado a media frase.

Volver no necesita una razón enorme.
Necesita un archivo nuevo y cuarenta minutos.


Si tú también desapareciste

Puede que lleves un mes sin tocar tu proyecto. O seis. O dos años.

No cuentes los meses. El contador no sirve para nada más que para sentirte mal.

El contador no se reinicia con una disculpa.
Se reinicia con un commit.

Hoy:

  • Un párrafo de lo que estás intentando entender.
  • Una nota de lo último que te rompió el entorno.
  • Un README con el estado real del proyecto.
  • Cuarenta minutos con el cronómetro puesto.

No para publicar algo impresionante.
Para dejar rastro.

Porque lo que no dejas registrado, tu yo de dentro de seis meses lo va a tener que descubrir otra vez.

Y ese cabrón ya tiene suficiente trabajo.


Cierre

Siete meses de trabajo sin bitácora no son siete meses perdidos.
Pero son siete meses que solo existen en mi cabeza.

A partir de aquí, el estándar no es escribir bonito.
Es escribir seguido, aunque la entrada sea corta y aunque el experimento no haya llevado a nada.

Un log incompleto sigue siendo mejor que ningún log.

Seguimos.

c0l1nr00t


Nota para el futuro

Si vuelves a desaparecer siete meses: está bien, no te castigues.

Pero vuelve antes.

CV